A pesar de que la crisis actual de la economía española ha hundido a muchas
familias, también ha permitido a otras encontrar una oportunidad para iniciar
un negocio por su cuenta que las ilusione y las haga explorar una pasión
escondida.
Muchas personas han explotado su creatividad con el diseño de tartas de gominolas que ponen a la venta
en locales físicos o establecimientos online para ofrecer al cliente una manera
diferente y original de celebrar el cumpleaños, el bautizo, la comunión o la
boda de sus seres más queridos.
El perfil de este tipo de emprendedores suele tener un denominador común.
Son mujeres de entre 30 y 40 años, con amplia experiencia en empresas de
reconocido prestigio, con buenos salarios y que un buen día se ven en la calle
inmersas en una búsqueda de un empleo que les permita seguir viviendo y
continuar pagando las facturas.
Personas luchadoras, habitualmente con carrera universitaria, uno o dos
másteres y dos o tres idiomas, que, tras varios meses intentando conseguir un
trabajo, deciden liarse la manta a la cabeza y montar un negocio que les
permita seguir ingresando el dinero necesario para cumplir sus sueños.
Son chicas y chicos cansados de estar en casa esperando una llamada que
nunca llega y gente con ilusiones y pasiones.
Tras meses, o incluso años, de trabajos estériles para hacerse con un
puesto de trabajo, deciden crear una empresa con los pocos ahorros que tienen
(entre 6.000 y 10.000 euros de media) y
la ayuda de familiares y amigos.
Emprendedores apasionados por el mundo de las golosinas que han detectado
la tendencia creciente de organizar celebraciones familiares y fiestas de
amigos con una tarta de chuches.

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